La teoría de la coherencia central débil (CCD) enlaza características del comportamiento a un estilo conductual subyacente, tipificado por un procesamiento de la información característico. El estilo cognitivo indicativo de CCD resultaría en una reducción de la tendencia a buscar coherencia e integrar los estímulos sensoriales como un todo, a concentrarse en el detalle o incluso resaltarlo. El del test de las figuras enmascaradas (TFE) que requiere que el individuo identifique la forma más pequeña que se encuentra camuflada por la integración a un patrón mayor, es una manera de evaluar esto. Por lo general los individuos con TEA los resuelven más rápido. Sin embargo, otros estudios indicarían que la “coherencia central” solo explica la habilidad de algunos niños con TEA en tareas viso-espaciales que requieren procesamiento detallado o local.
Otro cuestionamiento es si existe una relación entre el estilo cognitivo concentrado en el detalle y algunas características del comportamiento de los TEA, como respuestas anormales a los estímulos sensoriales y la presencia de comportamientos y pensamientos restringidos y repetitivos. Estudios sobre el procesamiento sensorial de individuos con TEA encontraron un alto porcentaje de anormalidades (90% o más) incluyendo hiper- e hipo- sensibilidad y sobrecarga sensorial. Se sugiere que debido al estilo de procesamiento concentrado en el detalle, los individuos con TEA tendrían grandes dificultades en filtrar la información sensorial del ambiente. Sin embargo, hay poca evidencia empírica que relación el procesamiento cognitivo o perceptual con las anormalidades sensoriales.
Varios autores han descrito la asociación entre anormalidades sensoriales en TEA y la presencia de comportamientos restringidos y repetitivos. La preocupación por elementos no funcionales de los materiales está incluida dentro de la categoría “patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados”. Se sugiere que algunos comportamientos restringidos y repetitivos pueden ser usados por los individuos con autismo para manejar su procesamiento sensorial inusual.
El objetivo principal de este trabajo era investigar si los patrones repetitivos y restringidos de conducta y las anormalidades en el procesamiento sensorial estaban asociadas con un estilo cognitivo concentrado en el detalle, en niños con autismo. Encontraron que las anormalidades en el procesamiento sensorial no predecían la performance en las evaluaciones cognitivas que miden la concentración en el detalle (TFE). Sin embargo, el grado de comportamiento restrictivo y repetitivo sí fue un predictor significativo de la velocidad en los niños con TEA completaban el TFE.
Encontrar relaciones significativas entre la presencia de anormalidades sensoriales y comportamientos repetitivos y restrictivos. Los resultados sugieren relaciones particulares con hiporesponsividad táctil, visual y auditiva. Una revisión de la evidencia de disfunción sensorial sugiere que en autismo hay más hiporesponsibidad que hiperresponsibidad, pero esto varía con la edad y el nivel de habilidades.
¿Por qué las conductas repetitivas y restringidas, y no las anormalidades en el procesamiento sensorial, predicen la performance en TFE? El procesamiento sensorial es por su propia naturaleza un nivel de actividad menor inducido por información sensorial periférica y no es comparable con el tipo de procesamiento requerido para tareas más complejas. En otras palabras, un bajo nivel de procesamiento sensorial puede no estar directamente relacionado con una performance de funciones cognitivas de mayor nivel, como las requeridas para los TFE. Las conductas repetitivas y restringidas se concentran más en rituales y rutinas que en comportamientos sensorio-motores como el aleteo. Son actos más complejos, que involucran procesamiento cortical, y por lo tanto, es más probable que se relacionen con el estilo cognitivo.
Frith propuso que la CCD explicaría el interés de los individuos con autismo en los detalles visuales y auditivos, sus dificultades en procesar la información en contextos, movimientos y pensamientos estereotipados, dificultades en el lenguaje y la comunicación, y los impedimentos en la percepción de las emociones. Los resultados de este trabajo sugieren que los comportamientos repetitivos y restringidos están asociados con un estilo de procesamiento concentrado en el detalle en el dominio visual. Es probable que un estilo cognitivo tipificado por estar concentrado en el detalle podría ser subyacente a la presencia de comportamientos repetitivos y restringidos, como la preferencia a hacer siempre lo mismo en las rutinas diarias, llevar a cabo un ritual de manera precisa, la obsesión por los detalles o acciones o palabras repetitivas mientras juegan con objetos.
Los comportamientos restringidos y repetitivos en TEA se manifiestan de muchas maneras, desde acciones sensorio-motoras simples a intereses circunscriptos complejos. Además, los síntomas sensoriales en TEA pueden estar relacionados con un rango de diferentes tipos de sistemas de procesamiento sensorial, con hipo- e hiperresponsividad co-existiendo en el mismo individuo.

2 pensamientos sobre “Comportamientos repetitivos, pocesamiento sensorial y estilo cognitivo en niños con Trastornos del espectro autista

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