Mario ha tenido grandes avances en muchos aspectos, pero también continua teniendo grandes desafíos en su desarrollo  y entre las cosas que aun permanecen intactas desde su dx  es que tan pronto ve carros pequeños, los alinea o los pone en paralelo, es todo un ritual, los mira por todos los angulos, sobre todo observa sus llantas, pone su cabeza en el suelo y parece que se fuera a otro mundo, se desconecta, no quiere interrupciones ni interferencias y mucho menos interacciones, viendolo desde afuera no tiene ningun proposito, ni sentido, no hay intencion de comunicar, ni de decir nada, no hay expression facial, solo ausencia.

Como madre siempre me he angustiado por lo que eso implica en  términos de; falta de socialización,  comunicación, perdida de oportunidad de hacer conexiones cerebrales entre otras cosas  y siendo honesta conmigo misma, también porque acciones de ese tipo y otras que no vienen al caso mencionar, me mantienen con “los pies en la tierra” con respecto a la realidad de que , aprende diferente, piensa diferente, se comunica  diferente y actúa distinto a lo considerado “normal” para su edad.

Debo reconocer que no siempre tengo la capacidad de vivir de frente a esta realidad, porque siendo un niño con autismo que avanza a pasos agigantados, se puede fácilmente pasar por alto estos desafíos, asi es que cuando realiza acciones de este tipo, es como si me bajaran de la nube “hermosa” en la que con frecuencia trato de subirme  y me estrellaran directamente contra el piso, asi que para evitarlo “me aseguro” de realizar acciones que me tengan por mas tiempo “allá arriba”,  donde no me gustaría bajarme nunca.

Con vergüenza debo confesar que por “mi salud mental” desde hace algún tiempo, tenia guardado en un lugar oculto para el, los carros que tanto perturban mi paz interior, porque quiero evitar a toda costa, “verlo sumergido en el”. Hace  pocos días vengo re organizado los juguetes de mis hijos y hoy he bajado “los objetos ocultos” con el proposito de ponerlos en otro sitio, deliberadamente los he dejado a la vista de el, no se los he hecho notar, pero tampoco se los he escondido.

Por supuesto los ha descubierto, yo finjo continuar concentrada en mi labor, y no darle importancia al asunto, mientras tanto,  el sin dudarlo un momento, ha cogido y arrastrado con gran dificultad esa caja que es casi tan pesada como el y sin decir nada se ha salido del cuarto con ella, pero no se ha alejado lo suficiente como para que yo lo pierda de vista y como un libreto que ya casi me se de memoria ha empezado su “ritual” alinear, observar, perderse en si mismo, no decir nada, no mirar nada mas que sus carros, levantar su cabeza del piso solo para cambiar los carros de posición,   ponerlos en paralelo y mover cada uno  para adelante y para atrás con su cabeza pegada al piso mientras observa las llantas girar, yo sigo en mi labor , como si nada estuviera pasando, pero en mi interior lo que ha ocurrido es que “nuevamente estoy estrellada contra el piso” y consciente de la realidad, con deseos de retroceder el tiempo 30 minutos atrás y lamentándome interiormente de no haberlos mantenido ocultos.

Para mi sorpresa algo distinto ha ocurrido esta vez, mientras yo sigo organizando las cosas y en actitud casi que “contemplativa” con este cuadro que que no me deja de causar intriga, nerviosismo y muchos otros sentimientos inexplicables, mientras cojo uno de los juguetes de mi hija menor para cambiarlo de posición, este empieza a sonar y Mario que “parecia en otro mundo”, levanta su mirada, se sienta y con  una gran sonrisa en sus labios y con una entonación que demuestra entusiasmo y alegría, me mira fijamente a los ojos y me dice “ MIRA MAMI ESTOY JUGANDO”, luego vuelve a  clavar su mirada en los carros  y a seguir en los suyo.

Mis sentimientos de frustración y nerviosismo, depronto han cambiado, sus acciones siguen siendo las mismas, pero definitivamente,

 esas palabras, su emoción al decirlo, su amplia sonrisa, el brillo en sus ojos  y el contenido de lo dicho, ha hecho que repentinamente cambie mi perspectiva de sus acciones, no es el hecho que lo haya compartiendo conmigo, pues en esencia el quiere seguir en su ritual, no es que quiera tornar “su juego” en comunicación conmigo o que me este invitando a que juegue con el, no, es que he tenido la fortuna que mi hijo de alguna manera me esta abriendo su corazón, es como si me estuviera diciendo, “mira mama lo feliz que soy jugando a mi estilo y a mi forma, tu no me entiendes, pero en realidad esta es mi manera de jugar y me hace feliz”.

Pocas veces he visto a mi hijo decir algo con emoción y menos compartir algo que a el realmente le gusta, jamas pense que fuera a ser “ese juego”, que quiero que desaparezca, porque para mi siempre ha sido por no decirlo  menos un ritual sin sentido, una perdida invaluable de oportunidades de avanzar en su desarrollo, este razonamiento me lleva con frecuencia a ser intrusiva cuando esta realizando este tipo de “juego” y cada vez que lo hago invariablemente el se aleja, ahora puedo entender un poco, que para el debe ser confuso y de alguna forma desilusionante que su madre no lo “deje ser feliz” en los pocos momentos del dia que tiene para ser el y hacer lo que el quiere, que no acepte del todo lo que el hace. A su corta edad no creo que tenga la capacidad de entender lo que es considerado “normal”  y lo que no lo es, pero tengo el convencimiento que tiene la capacidad de entender que se tienen expectativas sobre el, que sus acciones tienen efectos sobre sus padres y que actuamos en consecuencia.

En  las terapias lo veo motivado, esta motivado a aprender, a interactuar, a comunicarse, el sabe que cada paso que da hacia adelante en su desarrollo, nos hace muy felices y orgulloso de el, lo deduzco porque con frecuencia me pregunta varias veces al dia (“mami estas feliz?).

Creo que la gran meta que en general tenemos los seres humanos y en el caso concreto de los que somos padres, es que nuestros hijos sean independientes y felices y no hay esfuerzo pequenho para tratar de lograr eso.

Se que mi hijo esta hacienda su mayor esfuerzo por  comprender y adaptarse al  mundo, el lenguaje y el juego que de manera natural no logra entender, a juzgar por sus avances  tengo gran confianza en el potencial que tiene  para lograr estos objetivos. pero tambien tengo casi la certeza que para el todo este proceso es y seguira siendo como “aprender una segunda lengua”, su primera “lengua”, siempre sera esa que lo hace pensar, jugar, hablar, actuar e interactuar  de manera diferente.

Creo que el miedo y la falta de aceptación y el querer “subirme en una nube” para olvidar “sus particularidades” que lo hacen ser distinto,  tienen su origen en el concepto erróneo, en mi caso inconsciente, que si es diferente, no podrá ser feliz.

Hoy he tenido la fortuna que mi hijo me haya abierto su Corazón en un momento  inesperado y espontaneo dandome una gran lección de vida,  “se puede ser feliz siendo diferente” y mi meta mas alta es que el tenga una vida feliz y si el lo es, yo lo soy.

Bertha  -mamá de Mario, 3 años-